Islas Cies
En Pontevedra, salvaguardando la entrada de la Ria de Vigo, encontramos las islas Cíes. Conocidas desde la antigüedad, apodadas por los romanos como las ínsulas “De los dioses”. En sus arenales pusieron el pie Julio César, Alfonso IX o Francis Drake, entre un sin fin de guerreros y conquistadores quisieron para sí este estratégico paraíso natural a las puertas del Oceano Atlántico, que hacen del puerto de Vigo uno de los más seguros del mundo. Desde Julio de año 2002 forman parte, junto a los archipiélagos de Ons, Sálvora y Cortegada conforman el Parque Nacional de las Islas Atlánticas a lo largo de las Rías Baixas.
Las Cíes están formadas por tres islas, la de Monteagudo, al Norte; la de Faro, en el centro; y la de San Martiño, al sur. Las dos primeras se encuentran unidas por arena y una laguna, que permite el paso entre ambas. Esta circunstancia ha provocado que, en ocasiones, se considere que las islas son sólo dos.
Un paraíso natural, las Islas Cíes cuentan con un ecosistema asombroso que se ha gestado gracias a la escasa presencia del humana en la zona. Las islas son un importante refugio de aves. Se calcula que entre sus acantilados anidan más de 15.000 parejas de gaviota. Estas aves dominan toda la Ría de Vigo, que les sirve abundante pescado para su alimentacion. El visitante podrá acercarse a las zonas de anidamiento, aunque no es muy recomendable.
La riqueza natural de las islas se completa con la de las aguas litorales que circundan. En ellas se esconden auténticos bosques de algas entre las que se crían percebes o mejillones. Hay campos de anémonas y erizos de mar. En cuanto a fauna marina: rodaballos, sollas, nécoras o camarones entre otros. A esto añadimos la ocasional visita de delfines, focas y hasta pequeñas ballenas.
En el mar de las Cíes, se celebra un Certamen Internacional de Cine y Fotografía Submarina, en el que participan buceadores de todo el mundo. También se celebran regularmente campeonatos de submarinism y un certamen de pesca de tiburón. Esto último no es motivo de inquietud, ya que los tiburones de estas aguas son totalmente inofensivos.
Junto con su naturaleza, son sus playas el atractivo más apreciado. Sus amplios arenales permiten disfrutar con tranquilidad del entorno. Además de esto, el número de campistas que pueden dormir en la isla esta limitado, por lo que no existen agobios. Algunas de las playas más conocidas de las Cíes son la Playa de Los Alemanes (Figueiras) y la Playa de Rodas, la playa más bonita del mundo según el diario británico The Guardian.
El clima de las Cíes es moderado. Con una temperatura media anual de 15,7 grados, es sin duda el lugar más caluroso de toda Galicia, alcanzando en verano máximas de 35 grados.
La excursión más tradicional es la que lleva hasta el Monte Faro, situado a 187 metros sobre el nivel del mar. La vista desde la cima es inigualable, con el Atlántico enfrente y los acantilados que forman el perfil duro de las islas, en contraste con la suave pendiente y los bosques de la cara contraria.


Acampar en esta isla es increible! yo voy absolutamente todos los veranos es un lugar pariadisiaco, merece mucho la pena amigos